Historia de dos Ciudades 4 PDF Print E-mail

 

 

 

 

 

 

Historia de dos Ciudades



 

 

Charles Dickens y Los Estudiantes

de Inglés Como Segunda Idioma

 

 

A Tale of Two Cities 4

 


PART 4


Dickens ha sido acusado con frecuencia - y con justicia – por hacer hablar a los trabajadores un lenguaje que no se podía encontrar fuera de sus novelas. Las cosas que dicen son muy ‘baja clase’, muy ‘rudas’ o muy ‘incultas’, como para que se les encuentre en un libro que explique la lengua inglesa estándar de la época.

Podemos ser inducidos a creer que se trata del lenguaje común del siglo XIX. Pero si miras en sus novelas, hay muchos ejemplos donde esta lengua ‘inculta’, incluso en tres o cuatro palabras, es creativa, inteligente, convincente, lógica, bellamente estructurada y, sobre todo, dramática.

Yo afirmo que hubo sólo un personaje en conexión con las obras de Charles Dickens que tenía el talento y el poder lingüístico para hacer hablar a sus sucios y hambrientos personajes como filósofos (casi siempre filósofos estoicos). Es verdad que no tenían aspiradas o que añadían una ‘h’ cuando no era necesario, pero esto no nos desvía de la evidencia principal. La aspirada faltante o la añadida no podría engañar incluso al novato detective de la policía londinense.

Para hablar con mayor claridad debo hacer una pequeña desviación. Mi diccionario dice que ‘aspírate’ significa ‘pronunciar con aspiración’ y viene del latín aspirare (que yo describiría como respiración fuerte). Para mí esto significa la letra ‘h’. La letra ‘h’ es un pequeño problema para los estudiantes de inglés,

pues en un inglés correcto a veces se aspira y a veces no. Así, en ‘honest’ o ‘honor’, por ejemplo, la letra ‘h’ es muda; mientras en 'help' o 'heaven' debes aspirar sobre la 'h'.


Entonces el personaje de clase baja no pronunciaría la h (hache) en una palabra que lo requeriría, como en:

‘I looked for ‘elp’ [significando help] or

‘I ‘ave a book.’ [por ‘have’] y así sucesivamente.

El efecto de añadir una hache puede ser más cómico, pues esta hache sólo aparece en palabras que no tienen relación alguna con esa letra. Entre personas de habla inglesa la mala utilización de las aspiradas es uno de los signos más comunes de escasa educación y, cuando ese mal empleo es genuino, indica invariablemente baja clase social.

Creo que Dickens creó la mayoría de su lenguaje con sus propias manos y propongo que sea llamado ‘Dicklés’ y no inglés. Esta especie de discurso o diálogo no debería estudiarse más que por el gozo y la diversión, pues jamás escucharías a alguien decir estas cosas en el mundo real.

El mayor exponente del Dicklés es un hombre llamado Sam Weller, a quien puedes conocer en The Pickwick Papers. Es una de las más grandes figuras de la literatura inglesa. Si tu educación ha de valer la pena, no debes dejar de conocerle. Pero cuando tú lo quieras; tú decidirás.

En lo concerniente a Jerry Cruncher, se trata de un refinado personaje cómico – por día. Es muy entretenido e inventivo el hacer creer que su esposa rezaba ‘contra’ él.

Curiosamente esta idea tiene eco en ‘The Adventures of Huckleberry Finn’, escrita por el contemporáneo norteamericano de Dickens, Mark Twain.

El muchacho Huck pensaba que sus anfitriones ‘se quejaban sobre la comida’, cuando los vio dar la acción de gracias por primera vez.

Como tratando de resumir mis opiniones, me acordé de una canción popular de hace algunos años: ‘Incluso los malos tiempos fueron buenos’. Me parece que en relación con Dickens y tus propios estudios me gustaría cambiar este título a ‘Incluso las buenas obras son malas’. Pero esta no es realmente mi posición.

 

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