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Los Papeles Póstumos
del Club Pickwick
© John James Carty
Traducido por Adriana Roque
Pickwick Papers Part 5
PARTE 5
La idea de la ‘bondad’ o la decencia siempre ha sido central para el atractivo del Sr. Pickwick. Solo necesita dar esa arrugada sonrisa y tiene a la audiencia a su merced. Pero a pesar de mis argumentos anteriores, algunas veces el Sr. Pickwick si hizo algo.
Todo su progreso a través del libro está decorado con muchos pequeños actos de amabilidad, muchas palabras quietas de comodidad y el apoyo a la gente que conoció – particularmente gente joven – y era capaz de tener actos valerosos y valientes cuando se le llamara.
Aprendemos esto mas tarde en el libro, cuando al tener una fuerte, aún así apasionada, batalla en contra de la injusticia en Ipswich. Pero esa benevolente sonrisa hizo mucho de su trabajo por él; es una bendición para el que la posea, y aún más que bendición para aquellos quienes la reciben.
En la película de 1952, James Hayter fue un Pickwick muy fino, tenía la clase perfecta de mejillas de ardillita y ojos brillantes para cautivar a la audiencia.
El Sr. Hayter siguió hacia una fama literaria más grande convirtiéndose en el Sr. Kipling – un papel inspirado por la nostalgia alrededor de la imagen del novelista inglés Rudyard Kipling – en una larga seria de comerciales de pasteles de la televisión Británica.
James Hayter era un actor admirable y con mucho éxito, tanto de películas como de teatro, pero ganaba más dinero con esos comerciales que lo que ganó durante el resto de su larga carrera.
El Sr. Pickwick lo actuó y personificó el gran cantante y comediante de País de Gales, Sir Harry Secombe, quien murió en el 2001. Tuvo gran éxito en el musical de Leslie Bricusse, Pickwick en Londres y en un tour en los EU.
Él no era un amplio – extensible actor pero era un hombre de gran calor humano y compasión, quien enriqueció muchas vidas. Si hay una palabra que llega a la mente sobre Pickwick es ‘calor’ y Sir Harry tenía también la calidad.
Yo tuve una pequeña experiencia personal con él: yo solía viajar dentro y fuera de Londres en motocicleta. No era una moto muy confiable y un día, en la mitad de Wimbledon, Sur de Londres, durante una lluvia torrencial esta simplemente se paró.
No estaba vestido para esa clase de clima por lo que estaba empapado. Debí haberme visto bastante patético para mí mismo, parado en la lluvia, pensando en que hacer.
No fue un desastre – al menos con una moto uno siempre puede empujarse a un lado. Uno no puede hacer eso con un carro dañado. Pero estaba mojado, con frío y lejos de estar feliz.
Es una vía estrecha – y el tráfico que iba en el otro lado, hasta Londres, estaba bloqueado y moviéndose a un ritmo muy bajo. Miré adelante y vi una limusina Rolls Royce pasando.
Siempre había sido mi hábito desde que llegue a Londres hace muchos años el mirar la parte de atrás de un Rolls Royce que pasa. Rara vez miro al conductor.
En esta ocasión miré atrás, y había una gran cara sonriendo abiertamente en la ventana, espichando su nariz contra el vidrio, dándome un ‘muy bien’ con los dos pulgares y asintiendo con su cabeza en espíritu alegre como si dijera ‘vamos, ¡no es tan malo!’.
Es como si el supiera que tenía diez segundos de su tiempo disponible y me hizo un regalo de este. Por supuesto, el sabía del poder de su sonrisa, el poder de su fama.
El sabía que él me haría sentir mejor. Me había sentido mejor en esos pocos momentos que lo que me había sentido en toda la semana, no solo ese día.
Sir Harry Secombe
No supongo que le Sr. Pickwick podía hacer tantas caras como Sir Harry podía, y sé que él no podía cantar opera como Sir Harry, un tenor famoso, podía.

Pero pienso que ambos tenían una capacidad enorme de compartir, de dispensar, de dar calor humano en una forma en la que pocos de nosotros podemos hacerlo. Yo nunca vi a Sir Harry en la escena musical – si primer show en Londres fue en 1963. Es una gran lástima que nunca nadie haya hecho una película de eso. FIN
Papeles Postumos Pickwick 1
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