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The Eagle - A Story in English

EL AGUILA
The Eagle
Por John James Carty
Es de noche. Pero no es oscuro. La luna está brillando. Pablo ve la luna. Él echa una mirada alrededor de él `¿En dónde estoy?’ él piensa. Él está en un desierto. Está muy frío y no hay nadie alrededor.
Pablo tiene ocho años. Él normalmente no tiene miedo de cosas. Pero por la noche en un desierto él desearía tener un amigo con él. Su tío Rodrigo es su mejor amigo pero él no está aquí.
Pablo está llevando una camisa azul y los pantalones rojos. Él nota que su ropa está sucia. Él oye una voz gritando.
-Pablo, Pablo, ¿dónde estás?
Es la voz de su amigo Natalie. Pablo mira hacia una colina pequeña y ve a Natalie que no está lejos. Ella está gritando y está riéndose.
Pablo la llama a ella.
-¡Estoy aquí, aquí! ¿Puedes verme?
Natalie tiene doce años. Ella es mucho más alta que Pablo. Y ella es muy inteligente. Pablo camina abajo la colina y toma su mano.
-¡Gracias a Dios que no estamos perdidos en este desierto! - ella dice.
-¡Pero nosotros estamos perdidos - dice Pablo - estamos por la noche solos en un lugar extraño! ¡Podría haber monstruos aquí!
Natalie lo abraza.
-No hay ningunos monstruos aquí. ¡De ninguna manera no hay cosas como monstruos!
Pablo se siente muy feliz de oír esto.
Otra voz, una voz muy profunda y lenta, viene detrás de una colina,
-Yo temo que no tengas toda la razón. Si usted quiere decir criaturas que son muy, muy grandes, yo pienso que yo soy un monstruo.
Natalie, en una voz muy callada dice.
-¿Quién está ahí? ¿Quién es usted? ¡No tenemos miedo de usted!
Pablo está sosteniendo la mano de Natalie, él tiene miedo de ver al dueño de la voz profunda.
Ellos escuchan ruidos extraños de la parte trasero de la colina. Por fin ellos ven un águila, un águila muy grande, caminando hacia ellos. Natalie dice.
-Buenas noches Señor Águila.
El águila mira a Pablo y dice.
-¿Quién es el pequeño muchacho en la ropa sucia?
-Mi nombre es Pablo.
-¡Eh! ¡Mi nombre también es Pablo! -dice el águila.
Él está muy entusiasmado.
-¡Bienvenido a mi mundo – tan vacío, tan hostil y tan peligroso para ustedes!
Cuando dice esto el águila está escogiendo arena fuera de sus plumas.
-No es peligroso para mí, por supuesto, porque yo vivo aquí. En cierto sentido yo soy el rey de todo esto. El águila les sonríe, muy satisfecho.
Antes de que él diga nada más, Natalie dice rápidamente.
-Pero usted es un águila, no un monstruo. ¿Por qué piensa que es un monstruo?’
El águila alza su cabeza grande. Ellos pueden ver sus ojos luminosos y el pico brillante.
-Bueno -el águila contesta -todos los monstruos son grandes y yo soy el águila más grande que jamás he visto.
-Sí, pero -dice Natalie –pero, pero, los monstruos no son solos grandes: ellos también son horribles y malos. ¿Es usted malo?
-No, yo no soy malo, yo soy muy bueno y amable.
-¿Entonces, no puede ser un monstruo, cierto? ¡Ja de ja!
El águila siguió limpiar sus plumas y estaba contento de oír esto.
-¿Entonces, que hay sobre los elefantes y ballenas? Ellos son más grandes que yo. Ellos son gigantescos. ¿Apuesto que ellos son sucios y malos, eh?
Natalie sonríe y dice.
-Ellos no son monstruos. Ellos son animales, pero muy grandes. Ellos actúan como actúan porque son animales, no monstruos.
Pablo escucha todo esto pero también está pensando:
-Señor -él dice -si es tan amable, y creo que lo es, ¿puede ayudarnos a llegar a casa?
La cabeza grande del águila giro hacia Pablo.
-¿Y dónde, si yo podría preguntar, es casa?
-No es exactamente una casa -Pablo contesta -nosotros somos todos los niños y vivimos juntos en un edificio muy grande.
-Esto suena como si hay centenares de ustedes.
-Sí -dice Pablo -aproximadamente quinientos.
El águila mira a Pablo de cerca.
-¿Hay algunos niños limpios allí, o todos son sucios como tú?
[sus plumas están muy limpias ahora].
Pablo está un poco molesto por esta pregunta.
-Nosotros somos todos limpios, aparte de mí, esta noche. Normalmente tengo ropa limpia.
El águila olfateó ruidosamente.
-¿Y dónde viven todos los niños? ¡No, permítame suponer - Medellín!
El águila cierra un ojo y parecía muy sabio.
-¿Cómo sabe eso? Pablo preguntó.
-Yo sé todo -dijo el águila casualmente.
Pablo se volvió a Natalie,
-¿Él no puede saber todo, puede? -el susurró.
-El águila vuela muy alto y ve muchas cosas que nosotros no podemos ver. Por supuesto él no sabe todo, pero su conocimiento es diferente de nuestro y debemos respetarlo.
El águila todavía estaba riéndose calladamente, agitando su cabeza.
-Medellín, ¿obvio, no es?'
Pablo y Natalie no pueden ver lo que es ‘obvio’ sobre eso. El águila es ahora muy seria.
-Nosotros podemos ir ahora. Deben sentarles bajo mis alas, uno en cada lado. Pueden dormir si querríais y no se caerán.
-¡Pero debemos conseguir casa antes de que salga el sol; tenemos muchos quehaceres para hacer!' dice Natalie.
El águila extiende sus alas,
-¡Entonces, salte adelante, ¡Estoy listo!!
En dos horas cortas estaban diciendo adiós al águila y pronto están dormidos en sus camas. Al alba ellos empiezan sus quehaceres.
Algunos de los muchachos ven la ropa barrosa de Pablo pero ellos no preguntan por ellos.
Y nadie le pregunta por qué hay una pluma del águila grande en su pelo.
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